27.2.09

Y me resulta aún más curioso porque es nuestra cabezonería quien nos impide abandoar el juego que aún no se ha comenzado.

1 comentario:

Galeguiña dijo...

No existen las recetas, tu sólo estate atenta. Escuha, huele, toca, estate atenta pero no busques.

Gracias por estos retazos de cotidianidad. Hermosos.