...y con tres episodios finalizo más de tres años de Aurora morfinómana.
Comienzo a desmaquillarme y frente al espejo me doy cuenta que un dia más me quedo sin esa noche absurda que sólo consigo imaginar, y que como cenicienta ingenua espero econtrar a aquel que coincida conmigo.
Y como aquel que se ocasiona sus propios vómitos introducendo los dedos índice y corazón por la boca hasta tocar la campanilla, ella urga por el buzón de entrada de su móvil, buscando así algún hecho empírico que le tocase la fibra sensible y le hiciera sentirse, al menos, importante esa noche.
Y es que aunque mi ilusión sea ficticia, tengo la esperanza de encontrar la verdadera
Puesto que si es cierto que nos encontramos en un devenir constante, lo único que conforma nuestra personalidad y nos hace realmente únicos, son nuestros recuerdos.
Esta noche seré esquiva del gentío y prisionera por no pertenecer al resto.
Y notas que por dentro las tripas te arden en Sol mayor, y que el romanticismo te absorve como si de un anime engancahdo a los estupefacientes se tratara y......Y para qué seguir describiendo esa estúpida sensación, que todos conocemos, que algunos llaman droga y otros llaman amor.